Como os dijimos en el último post, pronto volveremos. O eso esperamos.
Las actividades de voluntariado son muy sensibles a las problemáticas de los pacientes en el hospital, pero también es cierto que lo prioritario, siempre es la salud. De todas formas, los libros viajeros del HULA no paran. Bueno, más bien sus voluntarias. Pensando en cómo será el regreso, en gestionar el banco de libros y las donaciones que se reciben, en contestar correos electrónicos con vuestras dudas, en desinfectar libros (esto es parte del nuevo protocolo, pero está aquí para quedarse), en crear iniciativas paralelas a las rondas lectoras,…
Unas rondas lectoras que de ahora en más, lucirán más bonitas que nunca y no sólo por las sonrisas que portan siempre las chicas del equipo libros viajeros, sino porque tenemos un flamante carrito por estrenar.

Gracias al área de Humanización hospitalaria que trata el proyecto con mimo y dedicación y a la cafetería del hospital: Apetéceme, podremos ofrecer los ejemplares de lectura con mayor visibilidad, de una forma más cómoda y además nos permitirá cargar un mayor número de libros al mismo tiempo, lo que significa ampliar la oferta para pacientes y acompañantes.
Es así: estamos deseando estrenarlo, pero mientras, hemos seguido muy de cerca otras iniciativas de fomento lector en el ámbito hospitalario, surgidas estos días. Como ha sido la biblioteca creada por una enfermera en el «hospital» de Ifema. La biblioteca Resistiré (así llamada) ha sido un ejemplo magnífico de cómo la lectura beneficia la estancia del paciente y de cómo la solidaridad nos hace más grandes.
Nuestro proyecto no es una biblioteca en sí misma, pero sí funciona prácticamente como tal, como una biblioteca de hospital en la que el paciente puede beneficiarse de manera gratuita, del préstamo de libros (y ahora también de revistas).
Y es posible gracias a vuestra solidaridad (como en el caso de la biblioteca Resistiré) y generosidad a la hora de compartir libros. Por eso, cuando ayer leíamos en La Voz de Galicia este artículo de Miguel Anxo Murado sabíamos que era un homenaje a esa estupenda iniciativa surgida en épocas tristes, pero también lo entendimos como un mensaje dedicado a todos los que creemos que la lectura cura… y más en los hospitales!
Es decir, tomamos esas palabras de Miguel Anxo Murado, como el aliento que necesitábamos para saber que hay que volver.
En nombre de todo el equipo de Libros Viajeros: ¡gracias! Vuestro apoyo y entusiasmo, nos permite afrontar este reto con más ganas cada vez.





















